Los que se fueron, los que se tuvieron que ir

Después de la alambradaLa guerra provoca desplazamientos, y “Después de la alambrada”, la exposición inaugurada el martes pasado en el Paraninfo, nos habla de eso. De los que se fueron, los que se tuvieron que marchar porque de repente, su país ya no era suyo, o no lo había sido nunca.

Divididos en tres salas, organizados en función del destino de su exilio, los cuadros -apenas hay esculturas y a pesar de que las cartelas anuncian una ambientación musical de músicos exiliados, en las salas solo había silencio-, enseñan visiones previas a la Guerra Civil y cómo los estilos y los temas cambian radicalmente tras el conflicto.

Hubo pocos cuadros que me entusiasmaran, pero sí me despertaron la curiosidad los dibujos del grupo ‘europeo’ que nos muestran chicos y chicas en mocasines y con raquetas de tenis, bodegones con lacas japonesas, o una fiesta republicana pintada por el vasco Aurelio Arteta, que en los cuadros que guarda el Museo de Bellas Artes de Bilbao retrata la felicidad antes de la tormenta. Y también, ver como pinceles españoles se adaptan a nuevos paisajes, algunos tan distintos como los de Rusia.

No están aquí ni Picasso, ni Dalí, ni Buñuel: ellos, ya se habían ido cuando todo saltó por los aires. Pero vemos en el recorrido influencias de las vanguardias, cubistas, surrealistas y algunos toques de expresionismo. Estos últimos, José García Narezo, se recrean en los pueblos destruidos y los niños hambrientos que dejaron atrás antes de partir a México. Otros como el post-impresionista Antoni Clavé dibujan su paso por los campos de concentración de Francia, y se vislumbra en sus óleos -en ese ‘Retrato de la patrona’ bigotuda, en una estampa del trajín de una humilde cocina- la miseria vista después.

Aunque, si he de elegir, entre todos los cuadros me quedo con la ‘Escena de porto’ que Arturo Souto pintó en 1939, porque lo imagino pintando desde la ventana de su habitación las casas de enfrente, y al fondo el puerto. Y con la pequeña sala del sótano dedicada a los pequeños cuadros de la surrealista Remedios Varo. No me importaría tener ese paraíso que pintó ella en mi pared.

La exposición ‘Después de la alambrada. El arte español en el exilio 1939-1960’ puede verse en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza hasta el próximo 13 de diciembre. Martes a sábados de 11 a 14 y de 17 a 21 horas. Domingos y festivos de 11 a 14. Lunes cerrado.

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